Más de la mitad de los periodistas españoles que informan desde conflictos armados presenta síntomas compatibles con estrés postraumático, una cifra que refleja el fuerte impacto psicológico asociado a este tipo de coberturas y que se suma a otro dato significativo: la totalidad de estos profesionales ha sufrido al menos una agresión durante el ejercicio de su trabajo en zonas de guerra.
Los resultados proceden de un estudio realizado con 85 periodistas españoles especializados en la cobertura de conflictos internacionales, profesionales con una edad media de 48 años y una experiencia media de 14 años informando desde escenarios bélicos. La investigación analiza las condiciones de seguridad de estos periodistas en todas las fases de la cobertura —antes, durante y después de los conflictos— y examina factores laborales, físicos, psico lógicos y digitales que influyen en su seguridad y bienestar.
El análisis muestra una exposición generalizada a la violencia. El 100 % de las personas encuestadas declara haber sufrido algún tipo de agresión durante su carrera profesional, con una media cercana a ocho formas distintas de violencia experimentadas a lo largo de los años de trabajo en zonas de conflicto. Los periodistas que participaron en el estudio han cubierto guerras ocurridas en los últimos 35 años, entre ellas Irak, la antigua Yugoslavia, Afganistán o Siria, y la mayoría también ha informado desde los conflictos recientes de Ucrania y Gaza.
El estudio detecta además una escasez de apoyo psicológico tras las coberturas bélicas. El 97 % de los periodistas encuestados afirma desconocer la existencia de protocolos de acogida o atención psicológica al regresar de una zona de guerra y señala que los medios para los que trabajan rara vez se interesan por su bienestar emocional después de la cobertura. Ante esta situación, el apoyo suele provenir de redes informales, como compañeros de profesión que han vivido experiencias similares, parejas o amistades.
La investigación también subraya que la seguridad del periodista en conflictos armados no depende únicamente del equipamiento de protección individual, como chalecos antibalas o cascos, sino de un conjunto más amplio de factores que incluye estabilidad laboral, formación especializada, recursos adecuados y apoyo psicosocial antes, durante y después de las coberturas.
El estudio forma parte del proyecto JOSAFCON (Journalist Safety Research Project), coordinado por el Grupo de Investigación Bitartez de la Universidad del País Vasco (EHU) y financiado por el Ministerio de Ciencia, Innovación y Universidades. Según explica Leire Iturregui, profesora del Departamento de Periodismo de la Universidad del País Vasco e investigadora principal del proyecto junto a la catedrática María José Cantalapiedra, el objetivo es aportar evidencia empírica que permita impulsar el debate profesional y académico y contribuir al desarrollo de políticas públicas orientadas a mejorar la cultura de seguridad en el periodismo de guerra en España.
En la presentación del estudio han participado también los investigadores Silvia Ubillos (Universidad de Burgos) y Pablo Castro (Universidad del País Vasco), así como los profesores Thomas Hanitzch (Ludwig Maximilian University de Múnich) y Nina Springer (Universidad de Münster). El debate posterior ha contado con la participación de profesionales del ámbito del periodismo internacional, entre ellos Alfonso Bauluz (Agencia EFE y Reporteros Sin Fronteras España), Rosa Meneses (El Mundo), Miguel Ángel de la Fuente (TVE) y Mikel Reparaz (EITB).
LABORATORIO DE PERIODISMO
FUNDACION LUCA DE TENA