Bogotá, Colombia.- La Asociación Mundial de Periodistas (AMP) expresó su profunda preocupación ante el creciente número de denuncias y testimonios sobre presunto acoso sexual en el ámbito del periodismo colombiano, situación que ha cobrado relevancia en los últimos días tras señalamientos dirigidos contra dos periodistas y presentadores vinculados a Caracol Televisión.
De acuerdo con los reportes difundidos en redes sociales, las acusaciones iniciales han desencadenado una ola de testimonios de periodistas colombianas, quienes han compartido experiencias personales sobre situaciones de acoso, abuso de poder y conductas inapropiadas dentro de medios de comunicación del país. Muchas de estas denuncias apuntan a patrones reiterados que, según las afectadas, han permanecido invisibilizados durante años.
La AMP subraya que estos hechos no pueden ser considerados casos aislados, sino que reflejan una problemática estructural que afecta la integridad, seguridad y desarrollo profesional de las mujeres en el ejercicio del periodismo. En este sentido, la organización hizo un llamado urgente a los medios de comunicación, gremios periodísticos y autoridades competentes a garantizar investigaciones transparentes, imparciales y con pleno respeto al debido proceso.
Asimismo, la Asociación destacó la importancia de generar espacios seguros dentro de las redacciones, implementar protocolos efectivos de prevención y atención de casos de acoso, y promover una cultura organizacional basada en el respeto, la equidad y la cero tolerancia frente a cualquier forma de violencia de género.
“La valentía de quienes han alzado su voz debe marcar un punto de inflexión en la industria periodística. Es imperativo que estas denuncias no queden en el ámbito digital, sino que se traduzcan en acciones concretas que garanticen justicia y reparación”, señaló la AMP en un comunicado.
Finalmente, la organización reiteró su compromiso con la defensa de los derechos de los periodistas y exhortó a la comunidad internacional a mantenerse vigilante y solidaria frente a este tipo de situaciones, que vulneran no solo a las profesionales afectadas, sino también los principios éticos fundamentales del periodismo.