En medio del resquebrajamiento integral de la sociedad cubana, el régimen mantiene un elevado nivel de represión, tanto en las calles como en los centros penitenciarios. En tal sentido, el Instituto Cubano por la Libertad de Expresión y Prensa (ICLEP) registró durante el mes de febrero de 2026 un total de 128 agresiones contra el pleno ejercicio de dichas libertades en la Isla.
Los datos, que representan un incremento del 12,3% respecto a enero y un aumento interanual del 172,3% en comparación con febrero de 2025, «confirman una escalada represiva en un contexto de crisis energética, malestar social y endurecimiento del discurso oficial ante las tensiones políticas externas», denunció el ICLEP.
De las 128 agresiones registradas, 111 correspondieron a violaciones a la libertad de expresión (86,7%), mientras que 17 afectaron a la libertad de prensa (13,3%). Al analizar los datos, el ICLEP resaltó que estos «evidencian que la represión se concentró de manera predominante en limitar la expresión ciudadana en sentido amplio, afectando no solo a periodistas, sino a diversos actores sociales».
En tal sentido, en febrero «la represión mostró una expansión significativa hacia la ciudadanía común», apuntó la institución. Así, entre las víctimas, 24 fueron ciudadanos sin filiación política; al tiempo que fueron reprimidos 18 activistas, diez periodistas independientes, diez opositores, siete presos políticos, tres creadores de contenido y dos artistas.
«El hecho de que los ciudadanos sin afiliación o trayectoria política definida encabecen la lista refleja un escenario particularmente alarmante: en Cuba, el ejercicio básico de la libertad de expresión puede convertir a cualquier persona en blanco de acciones represivas«, enfatizó el ICLEP.
«A diferencia del mes anterior, el indicador predominante en febrero fue el de ataques, amenazas y/o agresiones psicológicas, con 52 casos, lo que representa un aumento del 108% respecto a enero. Este cambio sugiere una estrategia estatal orientada a mecanismos de control menos visibles, pero altamente efectivos para generar miedo y autocensura», agregó.
Asimismo, para impedir el ejercicio de las libertades de expresión y prensa, el régimen recurrió en febrero a 40 detenciones arbitrarias, 25 usos abusivos del poder estatal, seis encarcelamientos arbitrarios, cuatro agresiones físicas y una restricción en el espacio digital, además de los citados 52 ataques, amenazas y/o agresiones psicológicas.
La Habana se mantuvo como el epicentro de la represión, con 46 violaciones. Le siguieron Camagüey (16), Holguín (15), Pinar del Río (9), Matanzas y Granma (8), Las Tunas (7), Villa Clara y Santiago de Cuba (5), Ciego de Ávila (4), Artemisa (2), y Cienfuegos y Guantánamo (1). El ICLEP advirtió que «la ausencia de registros en algunos territorios o la baja incidencia reportada en otros no indican ausencia de represión, sino la persistencia de ‘zonas de silencio’ debido al miedo y las dificultades de monitoreo».
El ICLEP destacó que, «más allá de la libertad de expresión, el aparato estatal vulneró la dignidad humana (el derecho más afectado mediante tratos degradantes), la seguridad jurídica y el debido proceso, la libertad de movimiento (incluyendo prohibiciones de salida del país) y la protección contra la tortura y tratos crueles en el ámbito penitenciario».
Precisamente en relación con el ámbito penitenciario, la ONG Prisoners Defenders informó que fue excarcelado el preso político Evelio Luis Herrera Duvergel, «que sería el 24 de la lista de excarcelados bajo amenazas, con las sentencias intactas, bajo un régimen carcelario-domiciliar de facto». La organización resaltó que, de los 51 procesos de salidas de las cárceles anunciados por La Habana hace pocas semanas, tras un acuerdo con el Vaticano, «aún quedarían más de la mitad».
ddc