La seguridad de los periodistas ya no se limita a la protección física: hoy exige una combinación de resiliencia legal, higiene digital y apoyo psicológico. En una entrevista para Portalb.mk, Pablo Arcuri, responsable del Programa Temático de Seguridad de Periodistas en Free Press Unlimited (FPU), expone una visión integral para proteger a la prensa en una época marcada por amenazas multidimensionales. Desde el aumento de los pleitos estratégicos contra la participación pública (SLAPP) en democracias hasta el uso de campañas de difamación impulsadas por inteligencia artificial en zonas de conflicto como Gaza, explica cómo la desinformación en línea suele ser un paso previo a la violencia en el mundo real. Al destacar el trabajo de FPU para reabrir “casos sin resolver” y enfrentar una tasa global de impunidad cercana al 90%, subraya que defender su seguridad es, en definitiva, defender la salud de la sociedad y la sobrevivencia misma de la verdad.
Elida Zylbeari (EZ): ¿Cuál es la mayor amenaza para los periodistas en el mundo: la violencia física, los ataques en línea o las acciones legales?
Pablo Arcuri (PA): Es difícil señalar una única amenaza universal, porque los riesgos para la seguridad de los periodistas dependen mucho del contexto. Lo que enfrentan varía según el país en el que trabajan, los temas que cubren, y muchas veces, incluso quienes son.
En países que aún se presentan como democráticos o semidemocráticos, cada vez vemos más el acoso legal como una de las principales herramientas de represión, especialmente a través de las SLAPP, que no buscan ganar en los tribunales, sino agotar, intimidar y silenciar a la prensa.
En entornos más represivos, la vigilancia digital y los ataques en línea se utilizan para supervisar, hostigar y desacreditar. En los contextos más extremos, como zonas de conflicto o regímenes autoritarios, enfrentan violencia física, detenciones arbitrarias e incluso asesinatos selectivos.
También es importante destacar que los riesgos no afectan a todos por igual. Periodistas mujeres, por ejemplo, sufren amenazas desproporcionadas y muy específicas, como acoso en línea por razones de género, estigmatización, ataques sexualizados y violencia física motivada por la misoginia. Estos riesgos suelen subestimarse, pero tienen consecuencias muy reales para la posibilidad de que las mujeres continúen ejerciendo su trabajo.
EZ: ¿Qué medida práctica pueden tomar los periodistas locales que trabajan en zonas de alto riesgo para mejorar su protección digital?
PA: Si tuviera que dar un solo consejo práctico, sería este: piensen en el teléfono como la herramienta más sensible del periodismo y protéjanlo como tal.
Para quienes trabajan en entornos de alto riesgo, el teléfono suele ser el principal punto de entrada para los ataques digitales. Algunos hábitos simples pueden marcar la diferencia: no conectarlo a computadoras o estaciones de carga desconocidas, evitar descargar aplicaciones innecesarias o sospechosas, y tener mucho cuidado con los enlaces o archivos, incluso cuando parezcan venir de contactos de confianza. Muchos ataques sofisticados, incluido software espía con patrocinios estatal, como Pegasus, suelen requerir alguna interacción del usuario. Por eso, conocer estos riesgos y una higiene digital básica pueden reducir significativamente las probabilidades de ataque.
También existen herramientas que refuerzan de inmediato la protección, como usar una VPN confiable o un gestor de contraseñas un lugar de repetir las mismas claves en distintas plataformas.
En Free Press Unlimited creemos firmemente que la seguridad digital no debería ser inaccesible ni excesivamente técnica. Por eso apoyamos recursos prácticos pensados para la prensa, como Totem Project, que ofrece cursos gratuitos de seguridad digital para realizar a ritmo propio, diseñados específicamente para periodistas y profesionales de los medios que operan bajo presión.
EZ: ¿Por qué es tan importante buscar justicia por los crímenes contra periodistas, incluso años después de ocurridos? ¿Y cuál es el mayor obstáculo para poner fin a la impunidad a nivel mundial?
PA: Buscar justicia por crímenes contra periodistas es importante, sin importar cuánto tiempo haya pasado, porque estos delitos no solo dañan a una persona, sino a toda la sociedad. Cuando a un periodista lo asesinan o atacan y nadie se hace responsable, se envía un mensaje muy claro: hay temas que es mejor no tocar y silenciar a la prensa no tiene consecuencias. Esto genera miedo, autocensura y debilita a toda la sociedad. En partes de los Balcanes Occidentales, por ejemplo, la impunidad prolongada ha provocado niveles muy bajos de confianza pública en el sistema judicial, lo que a su vez socava la estabilidad democrática.
Según la UNESCO, casi nueve de cada diez asesinatos de periodistas en el mundo quedan impunes, lo que convierte a este delito en uno de los más seguros a cometer. Reabrir casos e identificar a los responsables años después es importante porque devuelve dignidad a las víctimas y a las familias, y además ayuda a disuadir futuros ataques.
El mayor obstáculo para acabar con la impunidad varía según el contexto, pero en nuestro trabajo con crímenes sin resolver en Free Press Unlimited vemos con frecuencia una combinación de falta de voluntad política y de capacidad investigativa.
En un caso en Grecia, el principal problema fue la falta de voluntad: las autoridades no realizaron una investigación seria e independiente. En otro caso en Pakistán, cuyos resultados publicaremos en 2026, el desafío fue doble: una capacidad forense limitada, incluido un análisis deficiente de la escena del crimen y de la preservación de pruebas, y una presión política insuficiente para avanzar en el proceso.
Por eso, la justicia en los crímenes contra periodistas no depende solo de adoptar leyes sólidas, sino también de hacerlas cumplir, fortalecer la capacidad investigativa y mantener la presión política y pública.

EZ: ¿De qué manera la desinformación en línea y las campañas coordinadas de difamación ponen en riesgo la seguridad física o legal de los periodistas? ¿Puedes dar un ejemplo de cómo las mentiras difundidas en línea pueden terminar en violencia?
PA: A menudo funcionan como un paso previo al daño en el mundo real. Cuando a los periodistas se les presenta sistemáticamente en línea como terroristas, traidores o blancos militares legítimos, esa narrativa crea una justificación para arrestarlos, atacarlos e incluso asesinarlos.
Esto se ha visto especialmente en contextos de conflicto, donde las campañas de desinformación se utilizan para deslegitimar el estatus civil de la prensa. Las acusaciones falsas que se difunden en línea pueden retratarlos como combatientes o colaboradores. Una vez que esa narrativa se instala, resulta mucho más fácil para los actores armados argumentar que los ataques están justificados o no merecen investigación. En la práctica, estas mentiras terminan convirtiéndose en violencia física.
Los riesgos legales también son graves. Estas campañas suelen utilizarse para provocar arrestos, prohibiciones de viaje, congelamiento de activos o procesos judiciales bajo marcos de lucha contra el terrorismo o de seguridad nacional. Por eso, en Free Press Unlimited consideramos los ataques en línea como un problema central de seguridad, no como algo separado o secundario. La desinformación, el acoso legal y la violencia física forman parte del mismo ciclo. Nuestro trabajo consiste en frenar esa cadena antes de que las narrativas en línea provoquen daños irreversibles.
EZ: Cuando un periodista o un medio es blanco de una gran campaña de desinformación destinada a destruir su credibilidad, ¿cuál es la acción o el recurso más importante que FPU puede ofrecer para ayudarlos a responder y recuperar la confianza del público?
PA: Lo más importante que podemos hacer para ayudarlos frente a una gran campaña de desinformación es que sigan informando. La confianza se reconstruye, ante todo, mediante un periodismo constante y creíble. Si se les silencia, la desinformación ya ha ganado.
En Free Press Unlimited, nuestra prioridad en esos momentos es eliminar los obstáculos inmediatos que impiden que los periodistas sigan trabajando. Con nuestro programa Reporters Respond, brindamos apoyo financiero, legal y en materia de seguridad cuando los periodistas son atacados y temporalmente no pueden trabajar. Esto les permite mantenerse activos, visibles e independientes frente a amenazas inminentes. Quienes consideren que corren peligro pueden enviar su solicitud a través de nuestro sitio web o escribir a reportersrespond@freepressunlimited.org.
Más allá de la asistencia de emergencia, trabajamos cada vez más en desmontar activamente las narrativas de desinformación. Junto con nuestros socios y mediante nuestra unidad de investigación, ayudamos a analizar y revelar cómo se construyen las campañas de difamación, quiénes las impulsan y de qué manera se amplifican las afirmaciones falsas. Este tipo de apoyo investigativo no se limita a responder a la defensiva, sino que busca demostrar los hechos, lo que suele ser el primer paso real para recuperar la credibilidad frente a la audiencia.
En definitiva, nuestro planteamiento combina protección y autonomía: no hablamos en nombre de los periodistas, sino que los ayudamos a estar a salvo, contar con recursos y demostrar credibilidad mediante la propia labor periodística. Al final, eso es lo que reconstruye la confianza.
ste articulo es de GV Advox, un proyecto de Global Voices con su propio sitio web, en pro de la defensa de la libertad de expresion y contra la censura en internet. · Todos los articulos
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