Madrid, España.- La Asociación Mundial de Periodistas (AMP) expresa su más enérgico respaldo a la reciente campaña liderada por Reporteros Sin Fronteras (RSF) y se une al clamor global que exige al gobierno de Marruecos el cese inmediato del hostigamiento judicial contra el respetado periodista franco-marroquí Ali Lmrabet, tras su preocupante detención temporal y posterior liberación condicionada en Rabat.
El pasado 12 de julio de 2026, a su llegada a Marruecos procedente de España —donde reside exiliado desde hace dos décadas—, Lmrabet fue arrestado de forma arbitraria bajo la acusación de «difusión de contenido digital considerado difamatorio contra personas e instituciones». El reportero había viajado exclusivamente para resolver un trámite personal relacionado con su jubilación.
Aunque el profesional de la información fue excarcelado este miércoles 15 de julio y se le devolvieron sus equipos técnicos confiscados, las autoridades marroquíes le han comunicado formalmente que enfrenta cerca de treinta cargos criminales. La gran mayoría de estos señalamientos están directamente relacionados con supuestos delitos de difamación y la difusión de informaciones falsas en sus plataformas digitales por su labor periodística. «Celebramos que el fiscal tomara la decisión correcta al liberarlo, ya que esta detención carecía por completo de fundamentos legales. Sin embargo, no bajaremos la guardia; este proceso debe ser archivado definitivamente para garantizar su total libertad.» > — Laura Feliu, esposa de Lmrabet, en declaraciones a organismos internacionales.
Ali Lmrabet es reconocido internacionalmente como una de las plumas independientes más punzantes y críticas con el poder institucional marroquí. A lo largo de su trayectoria profesional ha fundado prestigiosos medios satíricos como Demain Magazine. No es la primera vez que se convierte en blanco del aparato represivo judicial: en 2003 ya sufrió una severa condena de prisión y, posteriormente, se le impuso un veto absoluto que le impidió ejercer el periodismo en su propio país durante diez años.
Desde la perspectiva de la AMP, revivir estas acusaciones «ridículas» —en palabras del propio Lmrabet— no es más que un burdo intento de silenciar la disidencia transfronteriza en la era digital, forzando a los periodistas independientes a la autocensura.
Actualmente, Marruecos ocupa el puesto 105 de 180 países en la Clasificación Mundial de la Libertad de Prensa de RSF. Esta preocupante posición evidencia las severas restricciones legales, el acoso judicial constante y las barreras estructurales que enfrentan quienes intentan ejercer un periodismo de investigación libre en el país norteafricano.
La AMP insta a la diplomacia internacional, especialmente a los gobiernos de España y Francia, a intervenir activamente en la protección de Lmrabet. La libertad de prensa no es negociable ni puede verse condicionada por tecnicismos judiciales utilizados de forma instrumental para amedrentar.
Exigimos al Ministerio de Justicia marroquí el sobreseimiento inmediato de los cargos que pesan contra el periodista, asegurando su derecho al libre tránsito y la seguridad de su integridad física y profesional durante su estancia en el territorio nacional.
Departamento de prensa de la AMP.