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ALIANZAS SOSTENIBLES EN LA COOPERACIÓN SUR-SUR

Dr. José G. Salvuchi - Salgado

José G. Salvuchi Salgado**

** Ph.D. en Ciencias Gerenciales y en Derecho. Investigador, conferenciante, escritor y profesor universitario. Consultor gerencial y legal corporativo, con acreditada experiencia en los sectores ambiental, petrolero y planificación; como también, en la diplomacia, en los programas multilaterales de asistencia técnica y desarrollo, y en la banca pública internacional.

Preliminar

Las principales alianzas que se pueden desarrollar para alcanzar los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS) de la Agenda 2030 de las Naciones unidas, se dan en el ámbito de las finanzas, el comercio, el fortalecimiento de capacidades, la transferencia de tecnología y los problemas sistémicos.

En este sentido, el Objetivo de Desarrollo Sostenible N° 17 (ODS 17) reconoce el preminente papel que puede jugar la cooperación Sur-Sur (CSS) para avanzar hacia el desarrollo sostenible. Por eso, dos (2) metas bajo este Objetivo (la creación de capacidades [17.9] y la tecnología [17.6]) incluyen esta cooperación entre países como parte de sus indicadores concretos. Es así como los últimos logros alcanzados, en los ámbitos diplomático y económico, por los países del Sur, abren amplias posibilidades de intercambio y cooperación comercial y técnica. Este ensayo persigue acercar al lector a el conocimiento de la importancia que reviste la CSS, así como del valor que comporta la cooperación triangular, como vehículo clave para alcanzar la Agenda 2030 de las Naciones Unidas. En otras palabras, mirar a la cooperación Sur-Sur como una meta transversal.

1 Breve reseña histórica

La cooperación para el desarrollo que surgió después de la Segunda Guerra Mundial, condujo a la creación de agencias bilaterales e instituciones multilaterales de financiamiento para el desarrollo, que proporcionan recursos financieros y asistencia técnica. Sin embargo, ya en 1955, en la Conferencia Asiático-Africana de Bandung (Indonesia), surgió una visión alternativa de la cooperación tradicional para el desarrollo Norte-Sur: la cooperación Sur-Sur (CSS), definida por Naciones Unidas como un marco amplio de colaboración entre los países del Sur en los ámbitos político, económico, social, cultural, medioambiental y técnico (UNOSSC, 2019).

La CSS surgió de la fuerte convicción de los países del Sur en los principios de autosuficiencia, colaboración y autosuficiencia colectiva, basados en el interés mutuo y el respeto por la soberanía nacional. Puede ser un gran beneficio para las naciones, ya que el conocimiento y las experiencias que se transmiten suelen estar más relacionados con los problemas de quienes participan en dicha cooperación. Oferentes y receptores comparten, entre sí, contextos, regímenes regulatorios o desarrollos institucionales, de mayor cercanía, que con los socios de economías más desarrolladas. Así, el “Plan de Acción de Buenos Aires” (BAPA, por sus siglas en inglés)[1], adoptado en 1978, reconoció la cooperación técnica de los países en desarrollo, como un instrumento importante para la autosuficiencia nacional y colectiva, con miras al desarrollo sostenible de las naciones del Sur; y propuso acciones, también, para complementar las contribuciones de los países desarrollados a la cooperación internacional para el desarrollo (United Nations Conference South-South Cooperation – BAPA+40, 1978).

Los procesos de integración regional fueron los principales instrumentos para activar la cooperación Sur-Sur en la década de 1990; por su parte, en los 2000, el desarrollo conjunto de capacidades, investigación, transferencia de tecnología, capacitación y programas educativos, adquirió mayor importancia. En esa misma década, también se celebraron varios acuerdos políticos de alto nivel, tales como la Declaración de La Habana (adoptada tras la primera Cumbre del Sur del Grupo de los 77), en 2000; el Marco de Marrakech de Implementación de la Cooperación Sur-Sur, en 2003; el Plan de Acción de Doha, en 2005; y el Resultado de Nairobi de la Conferencia de Alto Nivel de las Naciones Unidas (ONU) sobre Cooperación Sur-Sur, en 2009.

2 Agenda 2030 para el desarrollo sostenible

La Agenda 2030 presenta un gran desafío para la cooperación internacional con miras al desarrollo, toda vez que comporta la necesidad de una movilización de recursos a gran escala, que vayan más allá de la asistencia oficial para el desarrollo (AOD). En este orden de ideas, la cooperación Sur-Sur y la cooperación triangular (aquella en la que las naciones donantes tradicionales y las organizaciones multilaterales facilitan las iniciativas Sur-Sur), destacan el importante rol que los países de ese hemisferio cumplen en la cooperación para el desarrollo. A modo de referencia, según informes de la Organización de Cooperación y Desarrollo Económicos (OCDE), la asistencia o cooperación para el desarrollo proporcionada por países que no pertenecen al Comité de Ayuda al Desarrollo (CAD) se había incrementado en más del 56%, entre 2013 y 2014. Esto contrastó con la AOD de los países del CAD, que solo había aumentado en un 5% durante el mismo período (Davies, 2016). Cabe destacar, que varios de estos países en desarrollo buscan fortalecer sus capacidades, para brindar una efectiva cooperación internacional para el desarrollo. Esto explica que, por ejemplo, China, India, Turquía y Brasil establezcan diálogos intergubernamentales periódicos con África.

La encuesta de ONU-DAES del 2015, que abarcó 129 países emergentes, destacó que casi dos tercios (2/3) de ellos brindaron cooperación para el desarrollo. Sin embargo, esa misma encuesta enfatizó que solo un tercio (1/3) de los países disponía de una institucionalidad dedicada a la cooperación Sur-Sur y triangular (Naciones Unidas – Departamento de Asuntos Económicos y Sociales – DAES, 2015). Lo anterior evidenció la necesidad de rediseñar las instituciones existentes o de establecer otras nuevas para canalizar la cooperación Sur-Sur. No obstante, si bien para el 2023 la situación había mejorado, el avance de esta cooperación ha sido lento.

3 Principales estrategias de la cooperación Sur-Sur

Para atender la CSS, varios países han establecido agencias dedicadas a la cooperación. Tales son los casos, por ejemplo, de Brasil, Chile, China y México, los cuales se describen a continuación, por guardar estrecha relación con la región de América Latina y el Caribe. A saber:

  1. La “Agencia Brasileña de Cooperación (ABC)”. Es responsable de la gerencia de toda la cooperación técnica internacional entre Brasil y otros países u organismos internacionales. Actualmente, tiene acuerdos sobre cooperación técnica entre países en desarrollo con 24 países en África, 22 en América Latina y el Caribe, y 10 en Asia y Europa del Este. Además, cuenta con acuerdos de cooperación técnica bilateral y multilateral.
  2. La “Agencia Chilena de Cooperación Internacional para el Desarrollo (AGCID)”. Administra recursos de cooperación internacional y prioriza el avance de oportunidades de capacitación y el fortalecimiento de recursos humanos en el exterior. Chile ha consolidado fondos conjuntos de cooperación, incluyendo el “Fondo de Cooperación Chile-México”, el “Fondo Chile contra el Hambre y la Pobreza”, y el “Fondo de la Alianza del Pacífico”.
  3. La “Agencia de Cooperación Internacional para el Desarrollo (SIDCA)” de China. Se encarga de canalizar la ayuda externa y planificar proyectos estratégicos relacionados con la “Iniciativa del Cinturón y la Nueva Ruta de la Seda” (BRI, por sus siglas en inglés). Su trabajo incluye, entre otros, la ayuda humanitaria al Caribe, después del impacto de huracanes; la construcción de carreteras y la asistencia en la prevención de enfermedades en África; y el establecimiento de corredores económicos en Asia, para aumentar la cooperación.
  4. La “Agencia Mexicana de Cooperación Internacional para el Desarrollo (AMEXCID)”. Esta Agencia prioriza las áreas de educación, salud, medio ambiente, cambio climático y ciencia y tecnología, con prioridad en Centroamérica, y con cobertura en América Latina y el Caribe, Asia-Pacífico y África. Otros de los instrumentos creados que facilitan la financiación de proyectos de cooperación internacional para el desarrollo, son el “Fondo de Infraestructura para Países de Mesoamérica y el Caribe” (Fondo de Yucatán), el “Fondo Conjunto de Cooperación México-Chile”, y el “Fondo México para la OEA”. Además, ofrece becas y programas de intercambio académico y coordina convocatorias que apoyan proyectos de cooperación, a favor del desarrollo.
  5. Las plataformas de conocimientos establecidos y emergentes, también ofrecen oportunidades para el fortalecimiento de la cooperación Sur-Sur para el desarrollo. Un ejemplo de ello, lo brinda la “Secretaría General Iberoamericana (SEGIB)”, que facilita la sistematización de datos y el intercambio de conocimientos sobre la CSS y la cooperación triangular entre sus países miembro. Similarmente, el “Programa Iberoamericano para el Fortalecimiento de la Cooperación Sur-Sur (PIFCSS)” busca sistematizar buenas prácticas, fortalecer las capacidades de las entidades de cooperación y promover el intercambio de experiencias que puedan ajustarse a las prioridades de las políticas públicas nacionales.

Estos ámbitos ofrecen oportunidades para establecer los llamados clusters regionales de cooperación en áreas clave como ciencia, tecnología e innovación, financiamiento, estadísticas, y monitoreo y evaluación.

Claramente, la CSS viene jugando un papel cada vez más importante en el desarrollo. Sin embargo, cabe observar que, todavía, es necesario trabajar en aumentar la transparencia de las operaciones de todos los socios de cooperación; en ampliar la base de evidencia sobre las áreas donde los diferentes recursos tienen mayor efectividad; y en compartir los logros y buenas prácticas para implementar la Agenda 2030, y garantizar que los distintos socios puedan beneficiarse de todas las opciones disponibles. Es necesario, asimismo, establecer mecanismos que permitan apreciar la magnitud de la CSS y evaluar su calidad. El principal desafío, por tanto, es establecer sistemas y diseñar estrategias consistentes con los principios de la cooperación Sur-Sur.

4 La cooperación triangular

Si bien no existe una definición de “cooperación triangular” acordada internacionalmente, ésta involucra a dos (2) o más países en desarrollo con la participación de una agencia de un país desarrollado y/o una organización internacional.

A este respecto, la cooperación triangular ha experimentado, también, un proceso de expansión y, por lo tanto, contribuye a un mayor alcance de la cooperación para el desarrollo. Los cambios en el panorama de la cooperación internacional para el desarrollo, permiten mayores oportunidades de cooperación triangular y de alianzas de múltiples partes, así como de iniciativas regionales y globales, para alcanzar los Objetivos de la Agenda 2030.

5 Evolución del papel de la cooperación Sur-Sur en el sistema de desarrollo global

La cooperación Sur-Sur está adquiriendo un papel protagónico en la política y la economía mundiales. La transferencia en la producción y manufactura desde el Norte hacia el Sur tiene un impacto significativo en la geografía económica internacional. La globalización de la producción, el comercio y los flujos financieros fortalecen el potencial histórico de crecimiento sostenible en el Sur Global, esto es, en el conjunto de países en vías de desarrollo. Este último tiene, también, el potencial de liderar una agenda de transformación innovadora. Así, por ejemplo, los países del Sur han encontrado oportunidades singulares para gestionar, de forma innovadora y sostenible, los grandes procesos urbanos que han tenido que enfrentar en sus ciudades, compartiendo este conocimiento y experiencias con otras naciones que están pasando por procesos similares.

Un ejemplo ilustrativo de lo antes expuesto, es la transformación de la ciudad colombiana de Medellín, cuya expansión de infraestructura involucró ampliaciones en los sistemas de metro y teleférico de la ciudad; la construcción de escaleras mecánicas urbanas; y la edificación de bibliotecas y parques en barrios marginales. Medellín fue reconocida como la “ciudad innovadora del año”, en el 2013 por el Urban Land Institute (TeleMedellín, 2013), albergó el “Foro Urbano Mundial de ONU-HÁBITAT”, en el 2014, y es la sede de una alianza público-privada llamada “Empresas Públicas de Medellín”, que transfiere una parte de sus ganancias anuales al municipio para proyectos de inversión social.

De igual modo, varios países del Sur son potencias agrícolas con una gran capacidad para contribuir a la seguridad alimentaria mundial, canalizando inversiones en agricultura sostenible. Es una de las aspiraciones de Argentina (importante productor para el consumo nacional y mundial), que viene avanzando, con tecnologías y prácticas climáticas inteligentes, para posicionarse como líder en investigación y desarrollo agrícola, y como un modelo para la cooperación Sur-Sur en este sector. En términos de instituciones y políticas para la agricultura climáticamente inteligente (CSA, por sus siglas en inglés)[2], dos (2) de las acciones clave administradas por el gobierno argentino son la “Estrategia Nacional de Cambio Climático” y el “Programa Nacional de Agricultura Inteligente” (Banco Mundial, CIAT y CATIE, 2014).

Otro ejemplo, es la Empresa Brasileña de Investigación Agropecuaria (EMBRAPA), la cual cuenta con programas singulares de investigación aplicada, orientados a incrementar la sustantividad y productividad agrícola. Es así que, a partir de sus unidades de investigación sobre la soya, ha contribuido al desarrollo de cultivos adaptados a latitudes bajas, al control biológico de pestes y a la conservación del suelo, entre otros. En 2016, se asoció con Bayer, la multinacional alemana, para estudiar los mecanismos de las enfermedades patógenas de la soya que generan resistencia a los fungicidas (Pucci, 2017). Asimismo, avanza en investigaciones enfocadas a la protección de suelos, con el fin de asegurar el equilibrio del almacenaje de nutrientes, la filtración de agua y la degradación de residuos (EMBRAPA, s/f). En 2016, EMBRAPA anunció el desarrollo de un fertilizante de liberación controlada para mitigar las pérdidas por la volatilización y la lixiviación. Este fertilizante inteligente, desarrollado gracias a la nanotecnología, es menos volátil que su par convencional, y contribuye a reducir los gases de efecto invernadero (Almeida, 2016).

6 Cooperación Sur-Sur: instrumento para la ciencia, la tecnología y la innovación

La ciencia, la tecnología y la innovación (CTI) son determinantes para el crecimiento, la creación de capacidades y el acceso a nuevas tecnologías. Si bien no existe un sistema único o una estrategia óptima para una política nacional de CTI, es evidente que tanto los actores públicos como los privados contribuyen al proceso de innovación, y que los gobiernos son a menudo los principales inversionistas de la investigación básica, mientras que el sector privado desempeña un papel más destacado en el desarrollo, la demostración y la difusión de la tecnología. En este sentido, el liderazgo público es particularmente importante en la llamada “innovación orientada a una misión”, la cual tiene como objetivo abordar grandes desafíos estructurales. La ejecución de la Agenda 2030 exige cambios transformadores, lo que requiere que las políticas públicas se centren no solo en la rapidez del cambio, sino, también, en la dirección de la innovación.

Por consiguiente, la cooperación Sur-Sur, en materia de CTI, es un complemento importante de la cooperación Norte-Sur. Varios países en desarrollo han acumulado importantes conocimientos, recursos y capacidades en CTI, así como tecnologías y soluciones que pueden ser replicables en otras naciones con necesidades similares. En algunos casos, aprender de estas experiencias de países en desarrollo es más asequible y apropiado para aquellos que confrontan problemas similares en diferentes campos, incluyendo la salud, área en que la producción nacional de medicamentos de bajo costo, ha tenido un significativo impacto (por ejemplo, los relativos al VIH/sida). Por su parte, los países BRICS (Brasil, Rusia, India, China y Sudáfrica), por ejemplo, han aunado esfuerzos para desarrollar proyectos bajo su “Programa Marco de CTI”, priorizando un enfoque multilateral. Estos cuatro (4) países son actores clave en la competencia mundial de ciencia y tecnología. Teniendo en cuenta que sus objetivos de cooperación complementan y fortalecen las relaciones bilaterales y multilaterales, existentes entre los países miembros, los líderes de los BRICS acordaron conformar una alianza para una mayor estabilidad, crecimiento y desarrollo.

A este respecto, el “Memorando de Entendimiento sobre Cooperación en CTI”, adoptado en 2015 por los BRICS, está orientando a una cooperación general que abarca, primordialmente, la agricultura sostenible, la seguridad alimentaria, los desastres naturales, los recursos hídricos, el tratamiento de la contaminación, la energía nueva y la renovable, la eficiencia energética, la medicina y las ciencias biológicas, la información y la tecnología de comunicaciones, y las ciencias oceánicas y polares, entre otros (BRICS STI FP, s/f). Así, algunos de los proyectos innovadores del “Programa Marco de CTI” de los BRICS se han enfocado en el fortalecimiento de redes inalámbricas masivas, para promover la economía verde y el desarrollo de las capacidades locales, con el fin de consolidar las cadenas productivas de bioenergía.

En este orden de ideas, conviene destacar que, a través del “Foro de Cooperación para el Desarrollo”[3], los socios del Sur instaron a la CSS y a la cooperación triangular a asumir un papel más activo y destacado, para reforzar y avanzar en el proceso transformador de la CTI. En ese sentido, se estableció un mecanismo de facilitación de tecnología (TFM, por sus siglas en inglés) para explorar políticas y acciones que fomenten la CTI, a fin de alcanzar los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS).

7 La cooperación comercial Sur-Sur

Como se ha comentado antes, el comercio, la inversión y la cooperación financiera siguen siendo los grandes transformadores de la CSS. De hecho, la mejora de la cooperación Sur-Sur y triangular forma parte de los indicadores y metas (17.6 y 17.9) bajo el marco del ODS 17. Actualmente, gran parte del comercio internacional se realiza en virtud de acuerdos de libre comercio bilaterales, regionales o interregionales. El comercio en América Latina y el Caribe, en Asia y en Europa, se lleva a cabo, principalmente, a nivel regional. De modo, que el proceso de armonización de las políticas comerciales regionales cobra mayor impulso, considerando que este tipo de integración reduce los costos del comercio y fortalece las cadenas de valor de la zona.

A modo de ejemplo, puede mencionarse el caso de la “Acuerdo Transpacífico de Cooperación Económica” (TPP, por sus siglas en inglés) que, aún después de la salida de los Estados Unidos, los 11 países miembros restantes continuaron el proceso de negociación del “Acuerdo Comprehensivo y Progresivo para la Alianza Transpacífica” (CPTPP, por sus siglas en inglés), acordado en marzo de 2018 (vid. SICE, 2025). Este Acuerdo es significativo, pues los países firmantes representan el 13% del PIB mundial.

Asimismo, en África, el “Área Continental Africana de Libre Comercio” (AfCFTA, por sus siglas en inglés) es una zona de libre comercio continental que está operativa desde mayo de 2019, tras la ratificación de 23 países de los 55 Estados firmantes, miembros de la Unión Africana, que constituye la mayor área de libre comercio del mundo en términos del número de países participantes. La idea fue crear un mercado único en el continente y establecer, así, un bloque comercial conformado por más de 1.200 millones de habitantes, que supera los US$ 2.500 billones de PIB combinado, con el propósito de remover los aranceles del 90% de los productos, generados en los países ratificantes del Acuerdo (Bilaterals.org, 2021).

De igual manera, en 2014, se funda y registra en Hong Kong, China, el “Centro de Finanzas para la Cooperación Sur-Sur” (FCSSC, por sus siglas en inglés), el cual es una organización internacional, sin fines de lucro, que funciona como una plataforma integral especializada en cooperación, en áreas de capacidad productiva, intercambio de experiencias de desarrollo y servicios financieros, para promover la cooperación pragmática y las alianzas entre gobiernos de países en desarrollo, empresas privadas, instituciones multilaterales de desarrollo y organizaciones internacionales de asistencia al desarrollo. Además, guiado por modelos exitosos, FCSSC proporciona planes de soluciones integrales para proyectos de cooperación Sur-Sur, y utiliza los servicios financieros como un medio para ayudar a los países del Sur Global o en vías de desarrollo, a impulsar la industrialización y lograr el desarrollo sostenible, en un esfuerzo por hacer contribuciones valiosas a la implementación de la Agenda 2030 para el Desarrollo Sostenible (FCSSC, s/f).

8 La cooperación para el desarrollo Sur-Sur

En secuencia con el aparte anterior, pueden referirse, también, algunas organizaciones vinculadas a la inversión y cooperación financiera, pero cuyos objetivos se relacionan más con la cooperación para el desarrollo Sur-Sur, con incidencia directa en países del Sur Global, donde se ubican América Latina y el Caribe, África y la mayor parte de Asia y Oceanía. Ejemplo de estas organizaciones son:

  1. El “Fondo OPEP para el Desarrollo Internacional” (OFID, por sus siglas en inglés), creado por la Organización de Países Exportadores de Petróleo (OPEP), el cual es una institución multilateral de financiamiento para el desarrollo, establecida en 1976 por los Estados miembros de la OPEP. Su objetivo es el fortalecimiento de la cooperación financiera entre los países de la OPEP y otros en desarrollo, mediante la asistencia financiera destinada a propiciar el desarrollo económico y social de estos últimos. La misión primordial de la Institución es el fomento de las alianzas Sur-Sur, con otros países en desarrollo de todo el mundo, con el fin de erradicar la pobreza.
  2. El “Fondo Internacional de Desarrollo Agrícola” (IFAD, por sus siglas en inglés), es una agencia especializada de las Naciones Unidas, cuyo objetivo es proporcionar fondos y movilizar recursos adicionales para promover el progreso económico de los habitantes en situación de pobreza de zonas rurales, principalmente mejorando la productividad agrícola. Se estableció como institución financiera internacional en diciembre de 1977, como uno de los principales resultados de la conferencia mundial sobre alimentación de 1974, y como respuesta a las sequías y hambrunas que afectaron a África y Asia en los años precedentes.
  3. Las iniciativas de “colaboración interregional”, como el “Foro de Cooperación China-África” (FOCAC, por sus siglas en inglés); la “Cumbre del Foro India-África” (IAFS, por sus siglas en inglés), la “Cumbre África-Sudamérica” (ASA, por sus siglas en inglés), el “Foro Económico y Empresarial Turquía-África” y la alianza de los” BRICS”, comentada precedentemente.
  4. Las fuentes de “financiamiento e inversión”, provenientes de varios bancos multilaterales de desarrollo, como el Banco Islámico de Desarrollo (IsDB, por sus siglas en inglés); el Banco Asiático de Infraestructura (AIIB, por sus siglas en inglés); y el Nuevo Banco de Desarrollo del BRICS (NDB BRICS, por sus siglas en inglés). Vale destacar, que el papel de los bancos nacionales de desarrollo se hizo más prominente, también, a través de Bancos como el de Desarrollo de China, el Nacional de Desarrollo de Brasil y de Desarrollo Económico y Social de Venezuela, los cuales han invertido no sólo apalancando el desarrollo interno de sus países, sino, también, en proyectos que fortalecen, allende sus fronteras, el desarrollo de la cooperación Sur-Sur.

A modo de conclusión

  1. La cooperación Sur-Sur ofrece la colaboración entre los llamados países emergentes, para intercambiar conocimientos, experiencias o productos, de forma bilateral, triangular o multilateral.
  2. Asimismo, dicha cooperación puede ayudar a implementar programas de desarrollo sostenible. En este contexto, si bien resulta complejo medir este tipo de cooperación, es apreciable el aumento de los intercambios comerciales y la gran cantidad de agencias de desarrollo que cooperan con otros países del Sur, lo que es un indicativo de que la cooperación Sur-Sur seguirá creciendo.
  3. De igual manera, cada vez se reconoce más el valor agregado de intercambios de conocimiento entre los países del llamado Sur, y cómo estas interacciones pueden facilitar el proceso de desarrollo, demostrando los beneficios que comporta involucrar, proactivamente, a tales países como socios de cooperación, dado que sus propias experiencias son relevantes para otros países que enfrentan desafíos u oportunidades similares.

 

Referencias bibliográficas

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Banco Mundial, CIAT y CATIE (2014). Agricultura climáticamente inteligente en Argentina. Serie de perfiles nacionales de agricultura climáticamente inteligente para América Latina. Washington, D.C.: Grupo del Banco Mundial. Disponible en: https://cgspace.cgiar.org/bitstream/handle/10568/52994/CSA-en-Argentina.pdf [Consulta: 2025, agosto 12]

Bilaterals.org (2021). AfCFTA. Disponible en: https://www.bilaterals.org/?-afcfta-287-&lang=es [Consulta: 2025, agosto 11]

BRICS STI FP – BRICS Science, Technology and Innovation Framework Programme (s/f). About BRICS STI Framework Programme. Disponible en: http://brics-sti.org/index.php?p=about [Consulta: 2025, agosto 11]

Davies, R. (1 de abril de 2016). Aid’s new contours: who gave and who got in 2014. DevPolicyBlog. Disponible en: https://devpolicy.org/aids-new-contours-gave-got-2014-20150401/ [Consulta: 2025, agosto 10]

EMBRAPA – Empresa Brasileña de Investigación Agropecuaria (s/f). https://www.embrapa.br

FCSSC – Finance Center for South-South Cooperation (s/f). https://www.southsouth-galaxy.org/about/partners/

Naciones Unidas – Departamento de Asuntos Económicos y Sociales – DAES (2015). Objetivo de Desarrollo del Milenio 8. Balance de la alianza mundial para el desarrollo. Informe de 2015 del Grupo de Tareas sobre el Desfase en el Logro de los Objetivos de Desarrollo del Milenio. Resumen ejecutivo. Disponible en: https://www.un.org/en/development/desa/policy/mdg_gap/mdg_gap2015/2015GAP_SUMMARY_ES.pdf [Consulta: 2025, agosto 11]

Pucci, J. (16 de enero de 2017). Embrapa y Bayer mapearán el mecanismo de resistencia a los fungicidas de la enfermedad de la soja. AgriBusiness Global. Disponible en: https://www.agribusinessglobal.com/es/agrochemicals/embrapa-bayer-to-map-mecanismo-de-soja-resistencia-a-las-enfermedades-a-fungicidas/ [Consulta: 2025, agosto 11]

SICE – Sistema de Información sobre el Comercio Exterior de la Organización de Estados Americanos (2025). http://www.sice.oas.org/tpd/tpp/tpp_s.asp y http://www.sice.oas.org/TPD/USA_EU/USA_EU_s.ASP

TeleMedellín (2013). Medellín, reconocida hoy como la ciudad más innovadora. Disponible en: https://telemedellin.tv/medellin-reconocida-hoy-como-la-ciudad-mas-innovadora/62203/ [Consulta: 2025, agosto 11]

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UNOSSC – Oficina de las Naciones Unidas para la Cooperación Sur-Sur (2019). Acerca de la Cooperación Sur-Sur y Triangular. Disponible en: https://www.unsouthsouth.org/acerca-de/acerca-de-la-cooperacion-sur-sur-y-triangular/?lang=es [Consulta: 2025, agosto 04]

 

[1] En esta conferencia, 138 países adoptaron el Plan de Acción para Promover e Implementar la Cooperación Técnica entre Países en Desarrollo (TCDC, por sus siglas en inglés)

[2] Según la Organización para la Agricultura y la Alimentación de las Naciones Unidas (FAO), la agricultura climáticamente inteligente (CSA) pretende mejorar la capacidad de los sistemas agrícolas para prestar apoyo a la seguridad alimentaria, e incorporar la necesidad de adaptación y las posibilidades de mitigación en las estrategias de desarrollo agrícola sostenible.

[3] El Foro sobre Cooperación para el Desarrollo (FCD o, por sus siglas en inglés, DCF) es una plataforma única, confiable, de múltiples interesados, que funciona como espacio designado dentro de las Naciones Unidas, para analizar las tendencias y los avances en materia de cooperación Internacional; para establecer recomendaciones de política y orientación normativa, con vista al futuro; y para promover una guía normativa sobre la cooperación para el desarrollo con miras a cumplir los ODS. Suscita el intercambio de conocimiento y el aprendizaje mutuo, y fomenta la coherencia en las políticas para el desarrollo y entre diversos actores y actividades. Para cumplir los plazos y expectativas de la Agenda 2030, es necesario un cambio más radical y a un ritmo mucho más acelerado, por parte de la “cooperación para el desarrollo”. Si bien se han hecho avances en la adecuación de esta cooperación a la Agenda 2030, todavía se deben abordar asuntos importantes. La situación requiere, por tanto, que legisladores y profesionales, en todos los niveles, asuman un liderazgo audaz e inclusivo y tomen medidas oportunas. De allí, entonces que el FCD sea la principal plataforma mundial para el diálogo político sobre “cooperación para el desarrollo”.

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