Los periodistas dependen de fuentes confidenciales para revelar información que los gobiernos, las empresas y las personas con poder a menudo desean mantener oculta. Cuando las autoridades citan judicialmente a periodistas para obligarlos a revelar sus fuentes informativas, socavan una de las funciones fundamentales de una prensa libre en una democracia.
El Departamento de Justicia de Estados Unidos, bajo la segunda administración de Trump, ha recurrido cada vez más al uso de citaciones judiciales contra periodistas en relación con su trabajo informativo.
Los casos reportados públicamente incluyen citaciones dirigidas al menos a 10 periodistas, entre ellos reporteros de The New York Times, The Wall Street Journal y The Washington Post, lo que constituye uno de los usos más agresivos de las facultades legales contra la prensa en Estados Unidos en varias décadas. Según el U.S. Press Freedom Tracker, durante los cuatro años del primer mandato de Trump el Departamento de Justicia emitió una sola citación judicial contra un periodista, mientras que durante los cuatro años del mandato del ex presidente Biden se emitieron tres.
Cinco aspectos que debe conocer sobre por qué importan las citaciones judiciales contra periodistas:
Una escalada extraordinaria – Las citaciones que ordenan a periodistas declarar sobre su trabajo informativo son sumamente inusuales. En las últimas dos décadas solo ha habido un puñado de casos comparables, que por lo general ocurrieron después de agotar otros métodos de investigación, y no como una medida inicial. Desde enero de 2026, los casos reportados públicamente de periodistas que han recibido citaciones judiciales incluyen al menos a 10 reporteros de The New York Times, The Wall Street Journal y The Washington Post, y en varios casos agentes federales entregaron las citaciones directamente en los domicilios de los periodistas. El CPJ ha condenado estas acciones como una escalada extraordinaria de los esfuerzos por intimidar a medios de comunicación independientes.
Las fuentes confidenciales son esenciales – Exigir rendición de cuentas al poder mediante información de interés público es la piedra angular del periodismo de investigación, y muchas personas solo están dispuestas a hablar con periodistas si su identidad permanece confidencial. Cuando el gobierno obliga a los periodistas a revelar sus fuentes o a declarar sobre su trabajo informativo, envía el mensaje de que hablar con la prensa conlleva riesgos legales. Si las fuentes temen represalias, muchas simplemente dejarán de proporcionar información. El resultado será menos investigaciones, menor rendición de cuentas y menos información disponible para el público.
La Primera Enmienda está en juego – La Primera Enmienda protege la libertad de prensa para que los periodistas puedan informar de manera independiente y sin interferencia del gobierno. Citar judicialmente a reporteros por hacer su trabajo corre el riesgo de convertir las investigaciones penales en herramientas para intimidar a la prensa. Incluso cuando las autoridades sostienen que su objetivo es investigar filtraciones y no a los periodistas, el efecto práctico es el mismo: ejercer presión sobre los reporteros, desalentar un periodismo riguroso y dificultar que la prensa fiscalice a quienes están en el poder.
Un patrón más amplio de presión – Las citaciones judiciales forman parte de un patrón más amplio de acciones que afectan a los medios de comunicación bajo la segunda administración de Trump. La administración revocó las protecciones que limitaban la capacidad de los fiscales para obligar a periodistas a declarar en investigaciones sobre filtraciones; agentes federales registraron la vivienda de una reportera de The Washington Post y confiscaron dispositivos electrónicos; además, el gobierno ha restringido el acceso de la prensa e incrementado la presión legal sobre las organizaciones periodísticas. En conjunto, estas medidas crean un clima de temor que puede desalentar el periodismo independiente.
El público es quien paga las consecuencias – La principal consecuencia de citar judicialmente a periodistas no recae únicamente sobre los reporteros. Cuando los periodistas no pueden proteger a sus fuentes confidenciales, es posible que nunca se publiquen historias que revelan fallas del gobierno, corrupción o abusos de poder. La ciudadanía tiene derecho a saber cómo funciona su gobierno y cómo se gastan los fondos públicos. Proteger la capacidad de los periodistas para recopilar información de manera independiente es esencial para salvaguardar ese derecho y, en última instancia, para proteger la democracia misma.
cpj