Fernando Belzunce, director general editorial de Vocento, invitó a ejercitar un liderazgo ético y a recuperar las esencias del oficio frente al vértigo de la industria en el taller ‘Liderar en medio del vértigo: claves para el periodismo de presente y futuro’, celebrado durante el Festival Gabo 2026.
Ante editores y reporteros de diversos países de Iberoamérica, el encuentro sirvió como un espacio de reflexión profunda y “desnudez” profesional sobre los desafíos de dirigir equipos en una era atravesada por el descrédito, el impacto de los algoritmos y la irrupción masiva de la inteligencia artificial. Las inquietudes de los participantes se centraron en la gestión de la crisis del modelo de negocio, la pérdida de audiencias y la manera de tomar decisiones bajo presión sin ceder a la polarización.
Frente a lo que califica como “tiempos de oscuridad”, Belzunce planteó que la respuesta de los medios no debe ser complacer a las plataformas ni obsesionarse con la automatización, sino revalorizar el talento humano, la investigación rigurosa y la transparencia radical hacia los lectores.
Como conclusión, Belzunce sostuvo que, en medio de la incertidumbre tecnológica y económica, el periodismo es “más necesario que nunca”. El éxito de un proyecto periodístico no reside en la lógica algorítmica, sino en las personas, en su vocación y en la construcción de una relación de confianza mediante un servicio público que garantice información veraz para el ejercicio democrático.
Navegar los “tiempos de oscuridad” y la paradoja del entorno digital
Belzunce definió la situación actual como una paradoja: nunca se habían tenido tantas herramientas tecnológicas para producir y distribuir contenidos, pero jamás el oficio había enfrentado tantos ataques, descrédito y presiones. Este escenario de «vértigo» se configura a partir de cuatro vectores de tensión:
- Desintermediación y pérdida de control: la distribución directa que existía en el quiosco ha sido sustituida por el filtro de los algoritmos de las plataformas.
- Modelos impulsados por el volumen: las dinámicas que priorizan el tráfico masivo llevan a optimizar contenidos para buscadores y agregadores, descuidando a los lectores reales y premiando el sensacionalismo o el consumo rápido.
- La polarización como negocio: múltiples actores políticos y mediáticos lucran con la división social, un fenómeno del cual el periodismo debe “huir como si no hubiera un mañana”.
- Crisis de audiencias globales: la dependencia de terceros ha provocado caídas drásticas de tráfico directo en los medios, de hasta un 50 % en algunos mercados, cuando las plataformas modifican sus criterios de distribución.
Vocación, actitud y sentido de propósito
Frente a la alta rotación y la fuga de talentos hacia sectores corporativos, el liderazgo editorial debe comenzar desde los procesos de selección. En un oficio que Belzunce califica de “sencillo, pero muy cansado”, la motivación y la actitud son los verdaderos motores de permanencia:
- Priorizar la actitud sobre la aptitud: formar a un profesional requiere años; la vocación es lo único que sostiene el compromiso ante momentos de crisis o propuestas económicas más tentadoras en otros campos.
- La curiosidad como indicador: citando a la nobel Svetlana Alexiévich, remarcó que el impulso del periodismo estriba en la curiosidad genuina por las personas y por comprender el mundo.
- El compromiso como servicio público: el equipo debe compartir como marco que el periodismo existe para satisfacer el derecho ciudadano a recibir información veraz y útil a la hora de tomar decisiones.
Liderazgo ético y resistencia ante las presiones
El ejercicio del liderazgo implica defender la independencia de la redacción frente a interferencias externas y dilemas internos:
- Protección del equipo y de las fuentes: ejercer un muro de contención ante presiones de actores políticos, anunciantes o poderes corporativos que busquen condicionar las coberturas o exigir el retiro de periodistas.
- Separación estricta de información y opinión: evitar que los profesionales incurran en posicionamientos partidistas que comprometan la credibilidad de la cabecera.
- Independencia basada en la rentabilidad: para sostener el rigor y la autonomía editorial es imprescindible contar con modelos comerciales sólidos que respalden la labor de las redacciones.
La inteligencia artificial: una herramienta de rigor al servicio del periodismo
En lugar de concebir la IA únicamente como una vía para automatizar contenidos o reducir costes, Vocento creó la ‘Guía de la IA’, articulada sobre principios éticos estrictos:
- Al servicio del periodismo: la tecnología debe utilizarse para elevar los estándares de calidad y mejorar las coberturas, no para generar información estandarizada como un commodity.
- Supervisión humana total: cada pieza elaborada con apoyo tecnológico debe llevar el sello de verificación de un periodista.
- Aplicación metodológica en investigación: la IA demuestra su mayor potencial en el procesamiento masivo de datos y la lectura estructurada de miles de páginas de sumarios judiciales, acelerando hallazgos que posteriormente son contrastados sobre el terreno.
La investigación periodística y el valor diferencial
Lo que ninguna herramienta algorítmica ni plataforma automatizada podrá sustituir es la investigación propia, la reportería territorial y la narrativa cuidada:
- Destapar lo invisible: la revelación de asuntos de interés público, el periodismo local riguroso y la fiscalización del poder representan el valor diferencial insustituible de los medios.
- Innovación en formatos de alto valor: en lugar de producir volúmenes masivos de podcasts diarios por inercia, la apuesta por proyectos de investigación sonora con factura cinematográfica ha permitido vender derechos de adaptación a plataformas internacionales de entretenimiento, generando ingresos alternativos y reputación de marca.
- Transparencia radical y cercanía: explicar abiertamente la metodología aplicada en las investigaciones, abrir reuniones de redacción a los suscriptores y sostener boletines de autor fortalece la adhesión de la comunidad.
Mientras la inteligencia artificial redefine las rutinas, los algoritmos dictan los flujos de consumo y la polarización erosiona el debate público, Fernando Belzunce afirma que el futuro del periodismo no se jugará en el perfeccionamiento de las máquinas, sino en la calidad ética e intelectual de las personas que componen las redacciones. Frente al vértigo de la inmediatez y la tentación del clic fácil, el camino trazado durante el taller invita a un retorno consciente a lo esencial: el rigor investigativo, la transparencia radical con la audiencia, la empatía hacia el territorio y, sobre todo, el coraje para proteger el relato veraz. Si el periodismo logra mantenerse firme en su propósito de servir a la ciudadanía como un pilar fundamental de la democracia, la profesión no solo sobrevivirá a las transformaciones tecnológicas, sino que volverá a consolidarse como una brújula indispensable en medio de la incertidumbre.
Sobre Fernando Belzunce
Fernando Belzunce es periodista y actualmente se desempeña como director general editorial de Vocento, uno de los principales grupos de medios en España, responsable de cabeceras como ABC, El Correo, Diario Vasco y El Norte de Castilla. A lo largo de su trayectoria ha liderado procesos de dirección periodística, estrategia editorial y transformación digital, con un enfoque centrado en la innovación, la calidad informativa y la adaptación de las redacciones a los cambios tecnológicos y los hábitos de consumo de noticias.
Su trabajo se ha caracterizado por la defensa del rigor, la independencia editorial y el fortalecimiento del rol del periodismo en contextos de desinformación. Participa activamente en espacios internacionales como el World Editors Forum y colabora con la Fundación Gabo en procesos de formación y mentoría. Es autor de Periodistas en tiempos de oscuridad (2025), un libro que recoge reflexiones de más de cien periodistas sobre los desafíos actuales del oficio, y que refuerza su perfil como formador en liderazgo, ética y gestión de medios en entornos de alta complejidad.
Sobre el Festival Gabo
Con cerca de 15.000 asistentes, 311 invitados de 37 países y 185 actividades, el Festival Gabo confirmó a Bogotá como punto de encuentro del periodismo iberoamericano. Las decenas de eventos paralelos que complementaron la programación dejaron claro que el Festival ya no es solo sus charlas y talleres, sino una plataforma que articula conversaciones, impulsa colaboraciones y fortalece una comunidad que encuentra en estos días un espacio para pensar, debatir e imaginar el futuro del oficio.
El Festival Gabo es posible gracias a Bancolombia, CAF – banco de desarrollo de América Latina y la Alcaldía de Bogotá a través de la Secretaría de Cultura y BibloRed.
Fundación GABO