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Arturo McFields, de periodista afín a Ortega a embajador que se ha rebelado contra su dictadura

El embajador de Nicaragua ante la OEA, Arturo McFields

El régimen nicaragüense ha desconocido al diplomático que este miércoles, en una sesión de la OEA, ha criticado en una retransmisión en directo la represión en el país, la falta de libertades y de separación de poderes.

Antes de convertirse en embajador, Arturo McFields fue el único periodista en entrar a la residencia presidencial de Daniel Ortega y Rosario Murillo ubicada en el reparto El Carmen, en el corazón de Managua. Distaba mucho de ser la figura diplomática que es hoy. Desde entonces, los dictadores nicaragüenses no han dejado entrar a nadie más en su vivienda. Por esa razón, el reportaje es considerado como una mirada única a la casa con mayor resguardo policial de Nicaragua.

Eso ocurrió en la Navidad de 2006, cuando Ortega ganó la presidencia en noviembre de ese año y volvió al poder. McFields encabezó una transmisión en vivo en la que sostuvo una conversación con Murillo, quien para aquel entonces no tenía el poder que ahora sustenta.

Murillo exhibió todas las pertenencias que conforman una estética kitsch, con un eclecticismo que hace que varias corrientes religiosas convivan a la misma vez: desde maestros budistas, ángeles católicos, santos y medallas, hasta figuras de Augusto C. Sandino, el héroe nacional que se convirtió en referente de la revolución.

—Comandante, miro ahí que tiene otras estatuas. Explíquenos —dijo McFields en vivo y con una excesiva complacencia hacia los futuros mandatarios.

—Este es un regalo que me hicieron —saltó de inmediato Murillo señalando la figura de un buda—. El buda en su rostro verdadero que es el rostro de la meditación, es el símbolo de la unión con el universo a través del desprendimiento y el desapego. Yo admito mucho el budismo que tanto predica el desapego, el desprendimiento. Porque uno no es eterno, uno es movimiento.

El diplomático provocó este miércoles un terremoto político para el Frente Sandinista que pasa su peor etapa. Sus declaraciones esta mañana en la Organización de Estados Americanos (OEA) son vistas como el inicio de una ruptura. Analistas y politólogos no descartan que la fisura sea mayor en los próximos meses. McFields puede considerarse la segunda gran traición para los sandinistas. La primera fue el exmagistrado Rafael Solís, el responsable de que Daniel Ortega se reeligiera para las elecciones de 2011. Con un tono similar, Solís aseguró en enero de 2019, que propuso varios intentos al régimen para que detuviera la represión de abril de 2018, las cuales provocaron la muerte de 355 personas según la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH).

«Días antes de anunciar nuestro retiro de la OEA, tuvimos una reunión virtual con Cancillería y un equipo de Asesores Presidenciales. En esa reunión sugerí que se considerara liberar al menos a unos 20 presos políticos de la tercera edad y a otros 20 reos comunes cuya salud merece especial consideración», aseguró en una sesión en conmemoración al Día Mundial del Síndrome de Down.

Del periodismo a la diplomacia

Si algo caracteriza al cuerpo diplomático del régimen nicaragüense es que muy pocos tienen formación y carrera diplomática. McFields no era la excepción. Sus estudios fueron en el ámbito de la comunicación y el periodismo, carreras a las que se dedicó la primera etapa de su vida. Entre 1994 y 1998 estudió en la Universidad Centroamericana (UCA), y luego trabajó en Canal 12, el diario La Prensa y Radio Maranatha. En 2011 tomó la oferta de moverse hacia los Estados Unidos con el fin de trabajar como agregado de prensa en la embajada nicaragüense de dicho país.

Un docente de McFields de la universidad que pidió mantenerse en el anonimato aseguró a ABC que desde joven estaba interesado en el debate y la política. Durante aquellos años no mostró ninguna militancia al partido, a pesar que su padre era el poeta David McFields, un militante sandinista en la década de los ochenta.

«Algo que es importante, y que por eso me llamó la atención cuando lo vi de funcionario es que tenía un halo ético, de buena persona, de no agresión. Siempre fue respetuoso con sus compañeros. Él recibía bastantes bromas, pero siempre fue muy respetuoso. Él trataba de emitir mensajes cuidando mucho las palabras», dijo el maestro, quien no se mostró sorprendido por el repentino cambio de McFields, debido a que así fue como él lo recordaba en sus años de universitario.

Su carrera dentro de la diplomacia fue meteórica desde aquel episodio en que llegó a la casa de Ortega y Murillo. Después de trabajar como agregado de prensa, fue ascendido al cargo de ministro consejero de la misión permanente de su país en la OEA. El culmen llegó en noviembre de 2021, cuando el régimen lo declaró como embajador ante dicho organismos. Desde entonces, era la persona que leía los comunicados con el mismo lenguaje que empleaba Murillo en sus comparecencias públicas, y que acusaban de «injerencia» al sistema interamericano.

La mañana del 23 de marzo, McFields rompió totalmente con un régimen en un acto en el que ni siquiera estaba en agenda la situación de Nicaragua. Además de renunciar a su puesto como diplomático, tildó al Gobierno de Ortega como una dictadura y exigió la liberación de 170 presos políticos.

«Está llegando el momento en que quienes todavía le conceden apoyo al régimen tomen distancia. Me parece muy importante algunas palabras que mencionó el señor McFields, que demuestran que la verdad no se puede esconder todo el tiempo», dijo a ABC la activista Haydée Castillo, una de las personas que se ha encargado de liderar presiones

El régimen lo desconoce como embajador
La intervención de McFields ha provocado que en el país sea considerado como un héroe. «Tomo la palabra el día de hoy en nombre de más de 177 presos políticos y más de 350 personas que han perdido la vida desde el año 2018. Tomo la palabra en nombre de los miles de servidores públicos de todos los niveles, civiles y militares, de aquellos que hoy son obligados por el régimen de Nicaragua a fingir llenar plazas y repetir consignas, porque si no lo hacen pierden su empleo», inició.

Horas después el régimen publicó un comunicado en el que desconocía la figura diplomática de McFields. «Nuestro Representante ante la OEA, es el Embajador Francisco Campbell Hooker, debidamente acreditado», aseguraron en el comunicado.

Sin embargo, una publicación del 21 de marzo, El 19 Digital, uno de los medios oficialistas del régimen, publicó un evento realizado por la OEA en el que McFields fue nombrado como embajador ante el organismo. La publicación fue eliminada de la página web.

ABC

 

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