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Las estrategias de control y censura virtual a periodistas en El Salvador, Nicaragua y Venezuela

por MATHÍAS DA SILVA

Los regímenes y gobiernos autoritarios de la región tienen como uno de sus principales cometidos el control de los medios de comunicación, así como de la información que circula y del trabajo de los periodistas. Además de las recetas tradicionales de censura, comenzaron a aplicar nuevas técnicas para controlar los datos, discursos y opiniones que se difunden por las redes sociales. Según periodistas de El Salvador, Nicaragua y Venezuela, en estos países hay amenazas crecientes a la libertad de expresión y violaciones a los derechos humanos aplicando nuevas tecnologías.

Sobre esto trató un seminario del Centro Internacional de Periodistas organizado por el Foro de Crisis Mundiales en alianza con el Observatorio Digital Probox de Venezuela. La politóloga venezolana María Virginia Marín, el activista y abogado nicaragüense Diego Barberena y el periodista salvadoreño José Luis Benítez, contaron sobre la vigilancia y censura contra el trabajo de colegas y ciudadanos que se oponen a los gobernantes, así como también de las estrategias de ciberataque y acoso en redes.

“Las experiencias en nuestros países son similares, porque los regímenes aprenden entre ellos cómo controlar la información y someter a los ciudadanos”, sentenció Marín luego de escuchar los relatos de los otros expositores. También mencionaron que Cuba está dentro de los gobiernos de la región que aplican estas prácticas contrarias a la libertad de expresión.

Venezuela: “El régimen contamina la información”

La politóloga Marín explicó que tanto en su país como en los demás, las redes sociales se han convertido “en la principal fuente de información” de los ciudadanos tras “la censura a los medios tradicionales”. Allí se expresan periodistas, organizaciones sociales o políticos opositores, para hacer “denuncias y visibilizar las violaciones a los derechos humanos”.

Además de controlar las expresiones en redes, también comentó que hay una limitación en estos países al acceso a Internet, con escasa inversión en infraestructura y una presión hacia los proveedores de Internet.

La censura apunta principalmente a “medios independientes y a las web de organizaciones de defensa de los derechos humanos”, buscando “generar un marco de control en las redes para que se haga difícil denunciar”, detalló. La estrategia incluye “bloqueos parciales y acciones puntuales” contra usuarios identificados, habiendo “un Estado que invierte cada vez más recursos para imponer su narrativa en las redes sociales”.

Subrayó que estas acciones de censura son coordinadas en busca de “ocultar las denuncias de los ciudadanos”, ya que el objetivo no es “crear una verdad sino que no le creas a nadie”, para lo que “el régimen contamina la información”.

El Salvador: “Un nuevo estilo de autoritarismo”

En 2019 comenzó en El Salvador el mandato de Nayib Bukele, que rompió con el bipartidismo en el país centroamericano. Benítez, periodista salvadoreño, contó que hubo “un creciente proceso de autoritarismo” en el gobierno, instaurando “un nuevo estilo” de conducción, con un fuerte manejo y control de las redes sociales, así como estrategias de marketing para incidir en la opinión pública. “Bukele es un populista autoritario”, resumió.

Repasó algunos puntos que sustentan esta visión: la aplicación de “estrategias de desinformación”, los cambios en la Corte Suprema, la limitación de la ley de acceso a la información pública, la confiscación de medios que pasan a manos públicas, alta inversión en propaganda oficial, y ciberataques a periodistas y figuras opositoras.

Se reiteraron ataques virtuales “hacia mujeres periodistas, que buscan generar una autocensura o temor”, contó. También se descubrió que el gobierno de Bukele utilizó el programa Pegasus, de la inteligencia israelí, para intervenir “al menos 35 teléfonos de periodistas, sobre todo de medios independientes que publicaban noticias sobre casos de corrupción y violaciones a los derechos humanos”.

Nicaragua: “No existe ningún atisbo democrático”

Desde Nicaragua, el activista Barberena dijo que en su país “no existe ningún atisbo democrático”, ya que el gobernante Daniel Ortega “es un líder autoritario” que “viola sistemáticamente los derechos humanos”. Entre varios casos, informó que hubo “un bloguero que fue condenado a más de 10 años de prisión por sus opiniones en Twitter, al ser considerado por las autoridades judiciales como traidor a la patria”; o “líderes políticos [opositores] presos por más de 13 años”.

Entre otras cuestiones, mencionó que en Nicaragua “hay más de 200 presos políticos”, rige “un estado de sitio impuesto en las calles y las libertades individuales no se respetan”. También contó que “una ley especial de ciberdelito que censura la actividad de los periodistas al vigilar los contenidos de las redes”.

“Ayudar a la gente a abrir los ojos”

Los tres expositores coincidieron en señalar que los controles por parte del Estado a nivel de las redes sociales se dan a través de “perfiles falsos” que intentan replicar “el relato” del gobierno o con ciudadanos que son captadas por el régimen para transmitir esos mensajes. En agregado, hay tareas de inteligencia para identificar a quienes emiten mensajes opositores o de denuncia.

“Todos estos regímenes tienen tanto interés en las conversaciones en las redes porque forman parte importante de la formación de la opinión pública, local e internacional. Si no entendemos hasta dónde puede llegar la manipulación que hacen en las redes, corremos riesgo de ser parte de esa cadena desinformativa”, analizó la politóloga venezolana.

Como respuesta, Marín dijo que se debe apostar a la educación de la ciudadanía así como a redoblar los esfuerzos para denunciar los atropellos de los gobiernos por parte de los periodistas, los actores políticos y las organizaciones sociales.

“El trabajo de los periodistas debe ayudar a la gente a abrir los ojos, mostrando evidencia”, cerró Benítez.

Imagen de FLY:D en Unsplash.

Mathías Da Silva
Periodista uruguayo. Licenciado en Ciencias de la Comunicación. Actualmente trabaja como editor en La Diaria, previamente estuvo en el diario El País, radio Monte Carlo y UNoticias. Colaborador de IJNET desde 2021.

 

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