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Julian Assange o el derecho a la información

Julian Assange

Muchos recuerdan todavía cuando en abril de 2010, Julian Assange y su red de colaboradores liberaron un video militar de 2007, donde se veía el ataque directo que realizara el ejército estadounidense con helicópteros Apache, en Bagdad, la segunda ciudad más grande del mundo árabe, matando a ciudadanos y a un par de periodistas de la Agencia Reuters. Esta filtración se realizó en alianza con The Guardian y The Observer de Londres y de CNN de Estados Unidos de Norteamérica.

Assange, el fundador de WikiLeaks, que develó crímenes y abusos, curiosamente ahora es un “criminal” por revelar la verdad. Es curioso que a lo largo de toda la persecución que ha sufrido -legal, psicológica y de reclusión-, jamás haya publicado alguno de sus detractores que él haya compartido una mentira, es decir, se le está “enjuiciando” por desclasificar documentos que muestran acciones oprobiosas.

Su trabajo de investigación permitió al gran público acceder a hechos que se busca ocultar en nombre de una supuesta seguridad nacional del país que usted guste, pero básicamente hablamos de Estados Unidos, nación que lo está llevando al banco de los acusados, y es en donde por más que se diga lo contrario, existe la posibilidad de que lo sentencien a muerte.

Su fórmula de investigación y de operación dejó una huella que fue seguida por otros ciudadanos y movimientos, hasta llegar a ser “replicada” incluso por periodistas de poca monta que actúan ellos sí bajo órdenes pagadas, desvirtuando el principio que rige a Assange: liberar información para el bien común y no lucrar con ella.

Mientras este atentado contra la libertad de expresión ocurre, por otro lado tenemos a plumas habituales que se solazan en florilegios a políticos, pagados con sumas de varios ceros. Se sabe y se celebra incluso en noticieros, la relación y las comidas compartidas o los compadrazgos que hay entre el gremio periodístico y la clase en el poder. Esto luce en apariencia conveniente porque se apega a la estructura vetusta que replica injusticias y privilegios. Qué importa ahora el trabajo de investigación de Assange que abrió brecha y permitió conocer el uso de recursos de impuestos ciudadanos en asesinatos y violaciones a los derechos humanos.

Así en la arena mediática, se pasó de la preocupación porque Assange no llegara a Estados Unidos ante el real el temor de que allí de alguna forma acabaran con su vida, a esperar que entre a ese país acusado de espía, pues Reino Unido ha aceptado su extradición.

Julian Assange publicó cientos de miles de archivos secretos e interceptó y liberó cables diplomáticos que lo que menos tenían era diplomacia. Así, fiscales estadounidenses y funcionarios de seguridad de distintos países consideran a Assange como un enemigo del Estado, ya que esta liberación de datos, dicen, puso en peligro de vida de los agentes involucrados en las notas filtradas. En ningún caso se observó un mínimo rubor por los actos oscuros develados.

Es posible que Assange enfrente 175 años de prisión si llega a Estados Unidos, o la muerte, que en cualquiera de los casos es lo mismo. Si todo sigue como va, el tribunal encargado de enjuiciar a Assange será todo un teatro y estará conformado por familiares directos de los servicios de inteligencia estadounidense.

El tipo de información liberada por Assange relativa a programas y proyectos realizados con dinero público, así las actividades bancarias y sus relaciones con el poder, es la que muchas agencias noticiosas están ávidas de compartir pues parten de fuentes oficiales, esas que se niegan ante solicitudes, o que son consideradas de “seguridad” nacional, cuando a quienes dan seguridad es a unos cuantos y sus estrategias de destrucción e ilegalidad amparadas en el secreto.

Aducir razones de seguridad, es entrar a un terreno obtuso que perpetúa la oscuridad y la violencia. Assange colaboró para que la generalidad pueda observar intereses reales detrás de escenarios blanqueados.

En México, o más bien, en España, tenemos el caso de la periodista Lydia Cacho, que adquirió a finales de 2021 nacionalidad española, ante el peligro que enfrenta por los poderes que ha denunciado, ella ha logrado salvarse y huir ante un Estado mexicano que primero la encarceló y ahora hace nada por el gremio en cuanto a protección. Es un contrasentido que se ofrezca ahora dar asilo a Assange, y no se actúe firmemente contra la ola de asesinatos perpetrados hacia mujeres y hombres periodistas.

Wikileaks nació en 2007 como una fuente de información que a lo largo de su existencia ha sido financiada por asociaciones internacionales de periodistas, agencias de noticias, grupos empresariales de medios y organismos de defensa de derechos humanos. Wikileaks se crea al unir el vocablo hawaiano wiki, que significa rápido y la palabra inglesa leaks que significa fuga o filtración.

Vanguardia

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